Playa Hermosa (viaje a la última frontera salvaje de Costa Rica II)

Esta entrada fue publicada en Lugares, Surf, Viajes. Ir al permalink. Publicar un comentario o dejar un trackback: URL del Trackback.

Despertamos en la Posada del Sol, en la localidad de Playa Dominical después de un primer día de viaje de lo más ajetreado. Playa Dominical es una pequeña localidad de la costa pacífica central de Costa Rica, situada a unos 44 kms. al sur de Quepos y a 34 kms al norte de San Isidro.

En Playa Dominical se nota que hay menos industria surfera aunque es posible comprar parafina, bañadores y alguna que otra tabla pero no pidas mucho más. Mientras no se arregle la carretera entre Quepos y Dominical este lugar seguirá mostrando sus encantos al visitante. No obstante, si preguntas a los locales, sobre todo a los dueños de negocios, prefieren que la carretera se arregle y que “el norte” se acuerde más de ellos.

Fuí el primero en levantarme y acercarme a la playa. A las cinco menos cuarto de la mañana era evidente que el mar había bajado. Un gran swell del sur estaba luchando por dar sus últimos coletazos pero aun batía olas de entre metrazo y metro y medio. El viento off-shore suave.



Esta foto de la izquierda la tomé en el mismo momento en que un americano entró al agua. Me gusta el encuadre. What you see is what you get o lo que es lo mismo, no había nadie más en el agua, lo que ves es lo que hay.

Fuí a despertar al resto del equipo y a medida que el sol fué tomando altura fuí consciente de que aquel iba a ser un gran baño.

El efecto óptico producido por el reflejo del sol en las hojas del almendro de indias (o almendro de playa) y en las hojas de las palmeras que jalonan la costa de playa Dominical se parece mucho a las fotos en las que se ha cambiado la exposición y aparecen un poco “quemadas” por la luz. Es como vivir en una realidad manipulada.


Nunca había sudado tanto en el agua. Literalmente sudar. Con el agua a 28 grados centígrados el cuerpo pierde el control de su termostato y tan pronto estás eufórico como te da una “pájara húmeda”.

Las olas de playa dominical se parecen mucho a un beach-break fuerte, algo más suave que Hossegor. Si hay buen viento y tamaño suficiente es una buena ola de izquierdas y de derechas. A nosotros nos cuadró un gran baño.

Esta foto de debajo y la primera del post, se las hice a unos locales surfeando con la marea mucho más baja a la vuelta, pero os hacéis una idea. Ya sé que el zoom no es el mejor pero aun llevaba solo dos días probando mi cámara para tontos.


El mejor punto de marea de Playa Dominical es la media marea subiendo. No aguanta más de dos metros, sobre todo si es media marea bajando, que solo se puede surfear con un metrito.

Si rompe muy grande hay que ir a Playa Dominicalito, un reef break 4 kilómetros más al sur que, cuando lo vimos, no estaba consistente. Es una izquierda con muy buena pinta. Desde la marisquería que hay arriba de la bahía se tiene la mejor vista de Playa Dominicalito.

Ante la falta de olas, los 5 de Bidezabal decidieron que echarían por tierra las historías que aseguran que el marisco del pacífico no tiene sabor. Nada más lejos de la realidad. Se trata de teorías infundadas por más de un nacionalista gastronómico.

Así transcurrió el día en Playa Dominical. Por la noche reincidimos en San Clemente y probamos la cerveza local Imperial, una pilsner muy gustosa y fresca. Las birras no fueron a mayores y para las 9 los 5 de Bidezabal estaban ya chupándose el dedo debajo de los ventiladores, deseando que algún acontecimiento inesperado hiciese aquel viaje algo grande.

Resumen para el viajero: la Posada del Sol es un lugar aceptable donde dormir por 20 dólares la noche en temporada baja. Si te gusta la comida tex-mex el bar-restaurante San Clemente es una buena opción. Sus fajitas de atún o de pollo son muy ricas y mientras cenas puedes entretenerte mirando las decenas de tablas partidas con las que han adornado el techo o la exposición dedicada al gran Duke.

Visitamos un restaurante italiano en la línea de playa que hace muy buenas pizzas aunque la pasta no la hacen bien para mi gusto. El Piramids es un bar-hotel regentado por un español que estaba de obras cuando lo visitamos y que te hace una pizza “de un día para otro”!

Resto de episodios del viaje a Costa Rica:
Viaje a la última frontera salvaje de Costa Rica I
La Península de Osa (viaje a la última frontera salvaje de Costa Rica III)
Surf en Cabo Matapalo y Pavones (viaje a la última frontera salvaje de Costa Rica 4)

2 Comentarios

  • Publicado 18 Julio 2006 en 3:26 pm | Permalink

    Que bueno poder leer tu cronica del viaje, muchas gracias. Recuerdo Dominical, nos quedamos cinco dias alli, viendo las ballenas y que buennas olas…pura vida que dicen alli.

  • Publicado 18 Julio 2006 en 12:00 am | Permalink

    jajaj, lo de un dia para otro me suena taibien…eso de me estas entresaaaando del anuncio es muy tico powa’
    habia un cartel muy bueno en el caribe, ya preparado para los espaniolitos que ponia…la comida no sale de las latas, ademas estais de vacaciones no os estreseis…jajaja!!!
    veridico que pedimos un pargo con patacones en manzanillo…y como encima era el partido de clasificarse para el mundial y jugaban contra eeuu…ese dia…no se cuantas imperiales me meti a la espera de casi 2 h por un jodio pez….pa mi que fueron a pescarlo y todo..son mundiales…ves eso del planeta de los Dinios..es mas o menos ese cumulo de conceptos que estoy aflorando…pero don’t get me wrong…que si me pudiera coger otros diez dias…..pa ‘lla q me iba

    un saludo
    Solana

Publica un comentario

Tu correo nunca se comparte ni se publica. Los campos requeridos están marcados con *

*
*
Switch to our mobile site