El reencuentro de la T4

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Los habituales de este blog recordarán que hace dos años viajé con unos amigos a la última frontera salvaje de Costa Rica, la península de Osa. Estuvimos en El Remanso, un increible lugar donde hacía poco Kelly Slater había rodado unas imágenes para un programa de la MTV.

Todo fué casualidad. En el avión nos encontramos con Daniel y Adriana, dos aventureros que cansados de la vida que llevaban, se iban a la península de Osa para empezar una nueva vida regentando El Remanso, hasta ahora dirigido por su madre, española y su pareja, antiguo capitán del Rainbow Warrior, el barco de Greenpeace.

Nos escucharon que íbamos a la península de Osa sin alojamiento y nos explicaron cómo funcionaban las cosas allí. Alojarse no era barato pero había varias opciones. Ellos nos dijeron cuales eran y nosotros elegimos quedarnos en El Remanso. La crónica completa del viaje la podéis leer aquí.

Después de 2 años de esto me encuentro con Daniel en la T4. Yo volvía a Bilbao y él iba a una boda de su mejor amigo. Le tengo que llamar levantando la mano y diciendo Remanso porque no me acordaba de su nombre. Ya me vale…

El caso es que empezamos a hablar de cómo nos iba todo y yo le pregunté por la evolución del negocio y acerca de las posibles amenazas que se ciernen sobre una península con una gran diversidad biológica y sobre la que muchas rapaces querrán poner su patita.

Quiero agradecer a David que contestará a las preguntas que le hice por email basándome en la conversación que tuvimos en durante nuestro reencuentro en el aeropuerto. Creo que hablan por si solas.

Surfkultura: ¿Cuáles son los actuales y sobre todo, potenciales peligros/amenazas al tipo de turismo que hasta ahora se ha venido dando en la península de Osa? ¿Se puede saturar la península como ya ha pasado con otros lugares de Costa Rica?

Daniel Gehring: En cuanto a tu pregunta, para mí la respuesta es muy clara. Hoy en día, la Península de Osa, tiene TODAVIA una “salud biológica” muy importante.

Somos el único espacio en Costa Rica que todavía mantiene poblaciones de monos sanas (en el resto del país, salió un estudio de la universidad en el “Tico Times” que había bajado en un 30-40% según el tipo de mono en los últimos 5 años).

No hay (hasta el momento) desarrollo de hoteles de gran capacidad. Fíjate que sólo hay un hotel en toda la península con capacidad para más de 100 personas y es Cocodrilo Bay que está en el pueblo, el resto de hoteles son lodges con capacidades entre los 20-50 personas.

Lo que quiero decir es que la Península todavía esta BIEN y SANA porque el tipo de turismo que viene es un turismo sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Ahora bien, con el creciente desarrollo turístico, sobretodo en la zona del Pacifico Central (Dominical, Uvita) y la construcción de un aeropuerto internacional a gran escala en Palmar Sur (a 110 km de Puerto Jiménez) seguramente llegarán más y más turistas a esta zona.

Más demanda llevará a más oferta y todavía quedan sitios cerca de Puerto Jiménez en los que se podría (en teoría) construir hoteles a gran escala, con campos de golf, condominios, docks grandes para barcos. Son sitios que en teoría no se tendrían que “cortar árboles” ya que son hoy en día fincas de ganado pero conllevaría enormes problemas en cuanto al manejo de los residuos, aprovisionamiento de agua, mayor tráfico de personas dentro de la península y sobretodo el efecto de atracción de más hoteles del mismo tipo en la Peninsula.
Entonces, ¿quién puede frenar este tipo de turismo? No hay una respuesta simple y directa. Por una parte, sería importante que se declarase el golfo como un área protegida (con lo cual se limitaría el desarrollo en zonas de golfo), los hoteles actuales junto a la población tiene que mostrar el rechazo a este tipo de iniciativas para poner las cosas más dífíciles a potenciales inversionistas y luego, un factor muy importante es el turista, el consumidor.

Mientras haya una demanda de un turismo alternativo, dígase “écologico” o de naturaleza, mientras la gente desee estar en espacios naturales poco desarrollados (y estén dispuestos a aceptar ciertas factores como electricidad limitada, falta de aire acondicionado, falta de discotecas, etc.) se podrán mantener relativamente protegidas estas áreas como la Península de Osa.

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