Todavía recuerdo la primera vez que me tiré de una rampa, me pegué un tortazo seco contra el suelo pero me dejó el cuerpo y la mente con tal carga de adrenalina que lo tuve que intentar de nuevo. Volví a coger el patín, subi a la rampa de cemento y me tiré. A la segunda lo conseguí. Fué tremendo y consiguió engancharme.
El siguiente paso fué la U, esa construcción de cemento con forma de vocal de 3 metros de altura. Me parapeté con todo tipo de protecciones y me tiré. Nada. No sientes nada. Solo vacio. Eso si, sin darte cuenta estás en la parte de arriba de la pared de enfrente y tienes que girar. Da igual sino giras. Si has conseguido tirarte sin dártela, te puedes permitir cualquier cosa, incluso salir de la pista.
Ayer lo vi en televisión pero no estuve atento. Me trajo muchos recuerdos pero en versión "El día de la bestia". Hoy me puedo deleitar con el video del salto que ha realizado un skater, un pirao, a la murralla china.
Dime que locura quieres hacer que estos te la patrocinan.Por cierto, Danny Way, el skater en cuestión, se rompió el cuello hace ...