Nunca pensé en ganar dinero con surfkultura. Comencé a escribir el blog durante mis años de exilio laboral en Madrid como pasatiempo de periodista amateur que nunca antes había ejercido (exceptuando el trabajo de speaker que realicé para sacarme pasta en los veranos durante los míticos Zarauz Pro de principios de los noventa y otros campeonatos).
Como responsable de contenidos y publicidad web de una multinacional yanki durante varios años, asistí a la explosión del User Generated Content (contenido generados por los usuario) que ha permitido la popularización de las herramientas de publicación web fáciles y usar (para escribir blogs) y las redes sociales (youtube, Flickr…).
Escribiendo surfkultura muchas veces he reflexionado acerca de las revistas de surf en nuestro país y su no presencia en Internet. En este blog se han dado acalorados debates. A toro pasado todo el mundo es listo pero hace unos pocos años las cosas no estaban tan claras. El futuro es incierto pero apasionante.
Que conste que el surf es eso, surf, para cada un algo diferente y único Aquí estoy hablando del surf desde la óptica de su difusión, de su industria mediática y de los cambios tecnologico-sociales a los que asistimos.
Un blog puede ser bueno pero aunque sea muy bueno no va a cambiar a la industria mediática (y menos el business) por si solo. Lo bien compartido bien sabe. Además nadie trabaja solo por placer y mantener un blog de calidad lleva mucho tiempo, que también es dinero. Hay una opción que es hacer dinero de agregar el el contenido de otros pero esa pasta está reservada a los grandes (youtube, google, flickr…)
Todo esto me viene a la mente tras leer la interesante entrevista de Willy Uribe a Pablo Azkue, de Alaplaya. Pablo resalta varias de las tendencias del medio y surf media business:
El futuro de las webs surferas avanza hacia la web TV. Y qué es eso de la web TV? Una manera de decir que la interactividad (que conocemos de Internet pero que existe desde que el hombre es hombre) entrará en la tele.
La web se moviliza. El móvil y otros dispositivos móviles van a ser muy importantes para generar contenido y para acceder a aplicaciones de utilidad en movilidad. Hay una web pero existen muchos más dispositivos.
Como dice Pablo, “toda esa información que buscamos diariamente en las webs surferas se nos enviaran a otros dispositivos móviles para que no pierdas un minuto cuanto te llegue un mensaje diciéndote que hay metro y medio perfecto en tu playa favorita y que en cosa de dos horas el viento lo jodera todo”.
Para que las revistas (o las marcas de surf) se adapten a la nueva realidad interactiva es necesario que entren en este sarao personas que llevan el surf en las venas, dominan el mundo interactivo y saben actúar de intérpretes entre lo que sucede en la base del surfing y el establishment mediático, publicitario y empresarial.
Gente como Sancho, organizador del Surf Film Festival, nuestro Matt Warshaw local, gente que canaliza a la base del surfing, a los amantes de la tecnología y que convence a una revista como 360 para que se lance e innove. La oportunidad está ahí. Hay que saber aprovecharla.
Solo fruto de una colaboración multidisciplinar y de una visión de futuro es posible que veamos a nuestras revistas locales no involucionar. Surfer Rule ha ganado la batalla del papel pero ojo, en Internet se han dormido y corren el riesgo de despertar cuando su audiencia potencial se haya ido a otro sitio.
Y ojo que hay otras amenazas. Hay muchos grupos editoriales dedicados al online que pronto lanzarán sus garras sobre un nicho tan suculento como el surfing. Sino al tiempo.
El medio interactivo es un medio deficitario pero es el futuro (y lo digo tras 6 años de online predicando). Eso significa que antes de recoger hay que invertir primero. Lo mismo que les ha pasado a muchas agencias de publicidad (solo aconsejan a sus clientes-surferos o no-invertir en medios “consolidados” como tv, prensa especializada…) les ha pasado a las revistas de surf en este país. Han exprimido la vaca del papel sin mirar hacia el futuro.
Qué decir de los anunciantes. Para empezar no tienen gente preparada que conozca el mundo online en España y como la mayoría de marcas son multinacionales, casi todos estos temas se llevan desde fuera.
No está mal pensado. Así se pueden dedicar a vender y a organizar eventos, campeonatos y saraos. La pena es que el conocimiento de cómo estar online en tu país (que puede ser distinto que en otro) se queda en Torquay o en Hossegor). Además no se crea industria interactiva local.